domingo, 27 de mayo de 2012

Cronica en Busca de Manuelito

CRONICA EN BUSCA DE MANUELITO
Nelsy Herrera Pérez

Uno de tantos días en que me abruma un poco la rutina, la responsabilidad del hogar, el trabajo como docente y la necesidad de realizar uno de los trabajos del profesor Wilson Blanco, como es el de elaborar una crónica, salí de mi casa a eso de las siete de la mañana para  ir al encuentro con “Manuelito” uno de los personajes del espacioso, acogedor  y más frecuentado lugar de esparcimiento  de la zona suroccidental de Cartagena, como es el parque del campestre, pero como decía mi madre “todo no se da a pedir de boca”.

Llegando al sitio me percato que quien está al frente del negocio de  tintos es su señora esposa. Me acerco y  digo: Buenos días. - Ella responde el saludo casi sin levantar el rostro,  pero yo dispuesta a lo que iba la inquiero con la pregunta: 
¿ y ese milagro que el señor Manuelito no está por acá?
_ Ella vuelve a responder sin levantar la cabeza: es que está desayunando. Percibí que la señora no estaba de muy buen humor, y decidí comunicarle que regresaba en media hora.
_ No respondió nada.

Al regresar, decido sentarme a esperar, pero al intento lo veo venir, y me adelanto a su encuentro  para lograr que me dé la oportunidad de que charlemos un rato, de pronto sin interrupciones, o para evitar que su señora le fuera a prevenir, por esas cosas que tenemos las mujeres de no confiar de buenas a primeras.
Al plantearle mi propósito, percibo que tampoco está de buen ánimo, sin embargo no quería desistir, así que decidí esperar un rato para que me atendiera.

Después de un momento me ofreció una de las sillas que tiene para sus clientes y además  una aromática caliente de  yerba-limón.   Empezamos a conversar un poco de su llegada al campestre, de los mucho que ha trabajado, de su chaza de tintos en el parque, y de lo  que hoy significa para él dicha oportunidad.  De su familia sólo hizo un breve comentario, de sus hijos que viven fuera de la ciudad, de los que conviven con él y su señora esposa. 

Puede inferir por su tono de voz y sus expresiones que todo no ha sido justo para él, pues no cuenta con una mínima pensión, de ahí la necesidad de seguir luchando la vida.  Falta demasiado por hacer por aquellas personas que como Manuelito no cuentan con esos beneficios que requiere toda persona que llega a una edad adulta y sin muchas posibilidades para trabajar.

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